El Cementerio Judío

El Cementerio Judío

Tan antigua como la historia de la Ciudad del Rey David es su necrópolis, el Cementerio Judío, que data de la época del Primer Templo hace unos 3000 años y se extiende desde el oeste del Valle del Cedrón hasta las laderas occidental y meridional del Monte de los Olivos, a las afueras de las murallas del casco antiguo de la ciudad, mirando de frente al Monte del Templo y al barrio judío.

Historia

Como decíamos anteriormente la utilización de este emplazamiento como campo santo comienza en la época del Primer Templo, durante este periodo los enterramientos se llevaban a cabo aprovechando los accidentes naturales de la zona, como el interior de las cuevas. Pero su verdadera expansión se da durante la Edad Media siglos XV y XVI debido, cuando a los judíos se les negó la posibilidad de seguir utilizando el antiguo cementerio, situado en la ladera oriental del Monte del Templo, debido a la necesidad de expansión de la ciudad y a la estratégica posición que ofrecía para tal finalidad esa área del Monte de los Olivos que queda al reparo de la dirección donde sopla el viento y estaba deshabitada por no resultar idónea para la construcción, ya que geológicamente el terreno está compuesto de piedra calcárea que es blanda y fácil de cavar por tanto excelente para destinarlo a lugar de enterramiento.

Descripción

El cementerio se divide en dos zonas una en la parte más baja del acantilado próxima al Valle del Cedrón donde se encuentran las Tumbas de la Aldea de Siloé (Silwan) caracterizadas por ser parte integrante de viviendas habitadas, de distintos tamaños y formas y en ocasiones incluso colores, éstas son fácilmente reconocibles gracias a las inscripciones en hebreo que suele haber en ellas en relación al difunto que las ocupaba, por lo general oficiales del alto rango del Reino de Judea.

Como es de suponer, a día de hoy, todas las tumbas están vacías desde hace mucho tiempo y la mayor parte están bastante deterioradas debido a su utilización como material reciclado en la construcción de iglesias o en la fabricación de viviendas, algunas de ellas terminaron convirtiéndose en cisternas para el agua o incluso en alcantarillas. Hoy ésta necrópolis” de vivos está en manos del gobierno palestino que no permite la continuación del estudio arqueológico que se inició en el s. XIX con la que se obtuvieron algunas pistas acerca de la ubicación original de la Ciudad de David en la Edad de Bronce y del Hierro. Algunas de las tumbas más destacadas de esta zona del Cementerio Judío son el Monolito de Silwan magníficamente esculpido y la Tumba del Mayordomo Real.

En cambio, en la parte más alta de la ladera suroeste del Monte de los Olivos al lado derecho del escarpado camino que recorrió Jesús el primer día de Pascua de camino a Jerusalén, se encuentran la otra parte del Cementerio Judío una inmensa pendiente cubierta de una infinidad de pequeños panteones de piedra que si observan desde lejos parecen como bloques de construcción decorados tan solo por un pequeño vano y con capacidad de sepultura para al máximo dos personas, sobre los que es costumbre depositar piedras, en lugar de los comunes adornos florales, para que con éstas se pueda reconstruir el Templo el día de la Resurrección, cuando a golpe de shofar el profeta Elijah anunciará la llegada del Mesías que resucitará a los muertos del Monte de los Olivos que reconstruirán el Templo.      

Mausoleos de Interés

Algunos de los mausoleos más importantes que se pueden visitar en el Cementerio Judío son la Tumba de Yad Avhalom, también conocida como los Pilares de Absalón donde se cree que fue enterrado el hijo rebelde del Rey David o la Tumba de los Profetas Hageo, Zacarías y Malaquias los últimos profetas de la Biblia Hebrea.

Ubicación del cementerio

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